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Ferrán Latorre, el Everest su catorce ochomil

ferrán Latorre en la semana Montaña Gijón

Viernes 2 Diciembre de 2016,  20:00 horas, última sesión en el Teatro Jovellanos de GIMOFF2016, la Semana Internacional de Montaña de Gijón. Ferrán Latorre puso el broche a una Semana de la Montana de Gijón, a 15 días que finalizaron con la proyección de “Everest”, en el Teatro Prendes de Candás, una ironía, un paralelismo con el final del reto de Ferrán Latorre, sus catorce ochomiles con el Everest.

Durante una hora, escuchamos la narración  en directo y en primera persona de su paso del “8b a los trece 8.000”. Acompañó sus palabras con imágenes que hicieron que nuestras pupilas se abrieran aún más.

¿Por qué?

Esa es la cuestión, la cuestión de todo, pero para Ferrán Latorre, es la razón en si misma.

Hay una conquista de la belleza.
El desafío del reto, la fuerza de la montaña rodeado de horizonte.
La llamada a lo desconocido,  un acto de curiosidad, pasar por donde no ha pasado nadie, su exclusividad. (Bonatti )
Mallori contesto que escalaba el Everest porque estaba allí.

Vimos imágenes del Documental  “El sentimiento de la Montaña” de Al filo de lo imposible:

Tardaban 3 meses en llegar al campo base, otros  tres para aclimatarse  y tres para subir,  tres para volver a casa,  y sus mujeres estaban en casa cuando llegaban…
Escalaban con sombrero y llegaban con sombrero, eran elegantes.
Ellos eran aventureros de verdad y nosotros simples deportistas.

Imagen de previsualización de YouTube

Su propia historia con la Montaña comienza en los  años 80:

Empecé en los 80, y era bajito, pero por  aquel entonces no sabía que era una ventaja. Me gustaba el fútbol, mi modelo era Johan Cruyff, y quería ser futbolista.
Hice mi primer 3.000 a los 12 años, y ahí decidí ser alpinista.  Y nació en mi el sueño de subir el Everest (nunca imaginé que sería mi catorce ochomil).
Enseguida empecé a escalar en roca y hacer deportiva, que es lo que más me entusiasma de la especialidad. Esto me ayudó a ser preciso, algo fundamental para valorar, una vez metido en el lío. Descubrirte a ti y tus propios límites.
Mis primeras escaladas fueron  en Montserrat, con un solo seguro en 40 m.
Fuimos un pelín pioneros en liberar rutas.
Tuve la fortuna de grabar para “Al Filo de lo Imposible” grandes paredes, aunque esto no era exactamente lo mío, filmábamos con cámaras grandes…   teníamos que cambiar la película sin que se velara, y cargar con todo el material durante todo la aventura.

Por ese entonces, comencé la  escalada en hielo con la excusa de escalar grandes montañas., Droites cara norte.. Jorasses 1.200 m de pared,  era el año 92, con paredes espectaculares era como una prisión mental,
Los tres muros de Gavernix, fuimos los primeros con Patrick .
Con todo este bagaje pude ir al Himalaya, no como ahora que vas al Decathlon compras unas Salomón y escalas eln Everest. Antes era algo muy progresivo, un aprendizaje vital.

Y cita a Winston Churchil:”Apuesta más de lo que te puedas permitir”.
Fuimos al Himalaya todos los compañeros, totalmente virgen, sin teléfonos. Sólo nos encontramos en el campamento base con un tío de Valladolid, que estaba recorriendo el mundo. Hablaba como un descosido y se comió todo el embutido que llevábamos.
Salió todo perfecto. Cara sur , y mi chica Araceli Segarra, se convirtió en la primera mujer española en subir el Everest.
Mi primer 8.000, el Anapurna  y alguno con Natxo Orviz, Broad Peak con Dhuaulagheri, Manaslu
Gasherbrum con grandes recuerdos. Difícil por todos los lados, con mucha nieve pero un día espectacular.
Kagesbrungan  de los más bonitos que haya hecho.

Vídeo de los ochomiles escalados con el Al Filo

El Everest. Cinco intentos y sin oxígeno siempre, y por las rutas mas difíciles. Se me sigue resistiendo.

El K2, una de mis cumbres más bonitas y más emocionantes por la coincidencia en fechas con el rescate de Juanito Oirzabal.
El Makalu la cumbre más espectacular de los ochos miles, más que el K2: Cinco veces para llegar y tenía algo de virginidad, porque tras el terremoto 2015 no había subido nadie .
Ese mismo año Nanga Parbat, un montañón y abriendo ruta nueva. Ya se había intentado pero se quedaron a 7.800 m de la cumbre, nosotros con esquis,  y no lo conseguimos,  pero disfrutamos de una gran esquiada:

Al final, subimos por la ruta normal y en escalada alpina. Muy duro, muy seco y con calor. Venía del Makalu, y todo con miedos, temores y con la incertidumbre de cómo bajar luego,  sobre todo porque nevaba  unos 7 y 8 cm. todas las tardes. Pero al final subimos y bajamos.

La Tierra de la Madre Maud, en la Antártida Oriental, cierra la exposición, tres intentos de abrir rutas.

 

Qué ¿Por qué?

Pues escalamos porque hay algo perdido detrás de las montañas. Ve a por ella a la primera y, ¿por qué no? ésta fue la respuesta que se llevo el 10 en aquella clase de filosofía.

 

Ferrán Latorre Semana Montaña Gijon

Tras este final de la exposición de Latorre, llegó el tiempo para el coloquio y las preguntas del público:

P: ¿Y ahora que?

R: El Everest es mi reto deportivo sin oxígeno. He estado seis veces, perdí un compañero en el 95 por un alud. Es esa chica imposible que querías ligarte en el Instituto. Si hay un Dios dirá “pobre chaval que suba por justicia divina…”
Una montaña que es mi límite,que te pone las pilas y en tensión hasta el final.Hubiese tirado la toalla, pero he de ir.
P:¿Cuál es tu mayor miedo en el Everest?

R:La altura sin oxígeno, la altura. Volver a fallar. Mi miedo es exclusivamente fisiológico, deportivo entreno y capacidad física, y sino llegó diré que subí varias veces, y soñé que subía con Juanito no con Claudia Shiffer

P:¿Llevas oxígeno como prevención en alguno de los ochomiles?

R:No en las subidas, pero si en campo base. Nunca en escalada
P:¿Y la bajada? ¿Reserváis fuerzas?

R:Pues bajamos en automático. Hay un cálculo en el subconsciente, que te avisa de que es suficiente para poder volver. No existe una aplicación que te indica cuando. Es intuitivo y racional. He sido siempre conservador y he llegado con la sensación de que algo de gasolina te queda.

P:¿Técnicamente cual crees que es la más difícil?

R: En igualdad de condiciones… No sé, es difícil decir, quizá el Cerro Torre y de los ocho miles el K2, aunque cuidado con el Everest. Lo bonito de este deporte es que no hay reglas ni jueces y que cada uno tiene sus propias reglas.

P: ¿Ser el único catalán en escalar lo 14 es importante?

R: No, aunque ser el primero también me arde, aunque siempre lo he querido.
P:¿Por dónde vas hacer  el Everest?
R:Aún dudo si por norte o sur. Creo que la norte es más auténtico y he estado más veces.

P:El peso de las cámaras y cambiar el rollo a 8000 era terrible. ¿Las hechas de menos?

R: Pues para hacerme el romántico delante de chicas si.

P:¿ Puedes contar la anécdota cuando caíste en la grieta de G2?

R: Fue un error por mi parte, realmente tres errores básicos,  por no encordar , no seguir el mismo itinerario que no conocíamos y  pasar un puente sin precauciones, ” no va a pasar nada”. Caí 15 m, estuve 2 horas esperando con el miedo a que el que había ido a buscar ayuda también cayera y no saliéramos de allí y que nadie lo supiera.

P¿cuáles son tus libros de mesita?
R: “La conquista de lo inútil”

P:, ¿Nacho y tu? y Nacho Orviz contesta, Me gusta el del “Anapurna mi primer ochomil”, un clásico.

P:¿Cómo entrenas?
R: Carreras de montes, btt, bici carretera y escalada en roca. Yo no soy profesional de esto como Kilian, soy un clásico y un romántico. Entreno como mucha gente amateurs, unas 2-3 horas al día. Y de vez en cuando esquí de travesía en Pireneos. Hay una punta de forma en febrero-marzo cuando alargas entrenos a 5 horas en bici y alguna carrera de montaña de 7 horas en Pirineos.

P:¿Sobre Killian qué opinas ?

R:Se está pasando con los veteranos. Lo conozco, es una cultura distinta, viene del atletismo y es muy fuerte. Viene por otra puerta de la competición con un fondo bestial y está haciendo cosas que a nivel físico no me explico. Si lo piensas lo dejo.  Van y suben a mear al Montblanc y tal, porque, estás con ellos y dicen voy al baño y tardan …
Hacen cosas impensables,  cumbres  en dos horas, que es el tiempo que uno tarda en ponerse los crampones. Le mataría , y sonríe burlonamente….

Una asistente al acto cuenta en voz alta  una experiencia vivida al cruzarse con Ferrán:

Menuda lección de humidad me diste saliendo del camino a Bartolo, cuando te encontré como un montañero más, totalmente demacrado. No te identifiqué ni tu tampoco, humildad y para mi una gran lección en aquellas montañas de Pakistán. Te mereces todo el valor y prestigio que tienes.

Ferrán sonríe y devuelve el halago :

Tengo grandes maestros como Natxo Orviz, aunque sigo sin entender  porque no me  reconociste, porque todo el mundo me confunde con Brad Pitt

Gracias por hacernos soñar, se oye, mientras se vacía el Teatro hasta la próxima edición de la Semana de Montaña de Gijón. Será la 40.